miércoles, 28 de octubre de 2009

¡Feliz cumpleaños!


Aunque la publicación sea un poco mas tarde, es exactamente la 1:42 horas del 28 de octubre, el día de mi cumpleaños. Por eso escribo ahora, y además porque estoy flipando con el pedazo de regalo q me he hecho a mí mismo, un MacBook.

He pasado las 00:00 en casa de mi amigo. Ha sido una noche como siempre: reconfortante. Pocos minutos más tarde me llama Bea al móvil para darme las felicitaciones, a pesar de que debería estar en el concierto de Babel Veloso (el plan no salió adelante). Hablo con ella, y al cabo de un rato dejo la casa para dirigirme a la mía que se encuentra a escasos metros. En el ascensor recordé que ya era mi cumple, así que con la hora que era y después de hablar hablado con mi amigo y con Bea, no me quedaba mucha mas gente q estuviera despierta a esa hora. Ahora viene lo curioso, cuando me entraron ganas de llamarme por el móvil, muchos pensaréis que estoy loco pero es real como la vida. Así que como me resultaba un poco difícil hablar conmigo mismo por teléfono, decidí escribirme unas pequeñas líneas:

Veintiseis años, y la verdad es que no se puede decir que sigas como siempre, estoy orgulloso de ti y de la evolución personal (y profesional) que has tenido últimamente. Entre otras cosas has aprendido a esperar, y mira que tu eres muy loco e impulsivo, aunque eso es difícil que se te quite, y mejor que sea así. Si echamos la vista un poco atrás y pensamos en los últimos tres años por ejemplo, la evolución es brutal. Has tenido que vivir momentos realmente duros para una persona, pero también están los buenos, y eso tal y como está el mundo-planeta, es de agradecer. No es malo que cuando hables con una persona, te guste darte cuenta de que sabes más de la vida que él, y no me refiero en plan chico duro, sino a haber pasado momentos precisos en lugares exactos PERFECTOS y totalmente envidiables.

Me gusta que gente que hable contigo no se termine de dar cuenta de lo que tiene enfrente; me encanta que piensen que "no sabes nada", que seas un ñoño porque toma colacao por las mañanas en vez de café, y de que no siempre tengas ganas de beber cerveza. Eres bueno haciéndote el tonto, sobre todo porque la mayoría de las veces acabas saliéndote con la tuya con un estilo y una elegancia que poca gente se da cuenta.

Aunque no te guste que la gente se anote tus tantos y tus ideas, piensa que ellos saben perfectamente de quien viene ese tanto. Bueno, no te quiero entretener más, que es tarde y mañana tienes que madrugar (a pesar que sea tu cumple). Por cierto me encanta este tema que has puesto ("Wild Horses" de los Rolling), un temazo.

Me gusta que quieras tanto a tu gente, creo que es con cada uno de ellos es recíproco. Se espera un buen fin de semana, estoy deseando de que llegue el viernes, y de que puedas celebrar tu cumple con Bea en cualquier restaurante de comida rara, aunque luego os riáis confesando que no os gustó mucho la comida; que disfrutes de ella, de tu casa, (y de nuestros regalos, eje) y al día siguiente ya veras a tu familia y podrás felicitar en persona a tu hermana que en unos meses volverá a ser mamá. Desde aquí, te digo que me alegro mucho Arantxa, si es niño Javier le llevará a pescar en Cádiz ;) .

Bueno, buenas noches y un abrazo,

Firmado:

viernes, 23 de octubre de 2009

Dejaré que me des un SI por respuesta


Siempre he tenido un problema, desde que era pequeño. Nunca he sabido pedir favores, por culpa a una sensación mezcla de vergüenza, sentirme un caradura y de no querer abusar de la gente. Bien, pues hace unas semanas me terminé de leer un libro (el que haya entrado en mi blog por entonces lo sabrá), el libro se llama "El hombre que quería ser feliz". Se trata de una novela relajante, que tiene algo de autoayuda. En el libro, explica que por regla general, la gente que pide favores es más feliz que los que no saben, ya que acaban obtienen lo que quieren y los que no saben se frustran al no conseguirlo. Es curioso, porque la prueba a la que se somete el protagonista es que pida favores a gente que no conozca, pero además tiene que conseguir 5 respuestas negativas, lo cuál le resultará más dificil el ejercicio. Tengo que decir que le costó bastante conseguir un "NO" de un desconocido.
Este fin de semana me quedo en Madrid, ya que sube Bea a hacer un curso, mi intención era ir uno de los días al teatro, y esta mañana en la cafetería donde esta mi obra, salio el tema de las obras de teatro, yo comenté sin ninguna intención que quería ir a una pero no sabía cuál, a lo que la camarera (una mujer cerca de los 50, rubia, regordeta y con cara afable me comentó que ella iba mañana a una invitada por una amiga que trabaja en el teatro y me comento que si quería ir GRATIS que se lo dijese. La verdad es que me lo puso bastante fácil, y yo le dije que estaba aquí Bea también, que me daba apuro que patatín patatán. Se quedo ahí en el aire, al volver a la oficina de la obra, mire en internet la obra que echaban en el Teatro Lope de Vega, y vi que era "Spamalot", ¡de los Monthy Python! Me acordé de lo que relataba el libro, y me dirigi de nuevo a la cafetería dispuesto a pedirle ese favor, poniendole en un compromiso, ya que me dijo que dos sillas sería más complicado, ya que no solo era gratis, sino que también era a palco. Cuando me vio entrar por la puerta, se me quedo mirando sonriendo como sabiendo a lo que iba. Una llamada de teléfono, una conversación risueña ¡y listo! Gratis a un palco a ver a "Spamalot".
Hoy ya he cumplido el cupo de acciones buenas, y lo mejor de todo es que ha sido para mí.

jueves, 22 de octubre de 2009

¿Lo has pensado ya? Ahora disfrútalo


Hay cosas que dan DOLOR, exceptuando la gente que lo hace por PLACER, a esto se le llama masoquismo. y suelen ser dolores físicos. Si la definición se extendiese a cosas psicológicas, podría decirse que soy masoquista. Ahora me explico.
Todos sabemos que el tiempo cuesta dinero, y si durante ese tiempo se hace un ejercicio el tiempo cuesta más, trabajo = dinero. Si ganas X, tu objetivo será ganar 2X aunque requiera más tiempo. Yo reto al futuro y a las circunstancias que me envuelvan en él, para decir que llegando a una cómoda cantidad (y no hablo de un millón de euros al mes ni ninguna locura así), sabría decir que me quedaría así, sin querer más tiempo de vida trabajando. Es más, mi objetivo se dificulta cuando me planteo ganar más y dedicar menos tiempo. Ahora son las 15:24 de un 22 de octubre y estoy en el trabajo. He almorzado hace un rato, llevandome la última cucharada del postre hace justamente 28 minutos. Además hay que tener en cuenta de que llevo un rato sentado en la silla. Vale, es cierto de que si estoy escribiendo no estoy trabajando, pero consideremos una arriesgada responsabilidad que asumo el escribir durante un rato en mi "blog de notas". Todos pensaréis, que porqué estaré escribiendo todo esto, y os contestaré diciendo que hace un rato me he parado a pensar que haría ahora si no tuviera que estar aquí sentado. Teniendo en cuenta de que estoy en Madrid, por ejemplo me iría a leer mi libro a un parque con vistas al Palacio de Oriente, siempre y cuando esté bien abrigado y me de el solecito de por la tarde... mmmm, que gusto me da nada más imaginarlo; alquilaría películas de Jack Lemmon y Audrey Hepburn para verlas solo o con algún amigo y un buen colacao calentito, ¡sí, ese plan es bueno! Estoy empezando a emocionarme nada más que con pensarlo; ¡qué más, qué más!... Me iría andando a ver la exposición de bocetos de Norman Foster que hay en el centro mientras escucho mi ipod, si hicera eso me pondría mi sombrero que me compré hace un par de semanas y que tiene un toque de intelectual-vintage, ¡y ya quedo de jefe! ¡jaja!; otra idea increíble es la de pasear por la orilla de una playa atlántica con el solecito en la cara... ¡que gusto!
No sé si es bueno dejar volar tanto mi imaginación, porque me entran ganas de irme, me siento como una adolescente que tumbada en la cama besa a su novio y se debate en si llegar hasta el final o no...
Creo que ya ha estado bien por el momento, aunque no ha estado mal teletransportarme a esos lugares y ser el rey de mi tiempo. Puedo decir que hasta lo he disfrutado. Podría decir entonces, que el placer empieza en la mente. Os animo a hacerlo aunque sin "torturaros" mucho.
Es justo que termine el post confesando que he decidido inventarme una excusa y salir un ratito antes del trabajo.

martes, 20 de octubre de 2009

Si hablo...¡REVIENTO!


Muchos ya conoceréis la historia de los tres monos, otros simplemente les sonará el rollo de que cada uno se tapa algo. La leyenda es japonesa, y está represantada por estos "señoritos", cada uno con un nombre que son Kikazaru (no oye), Iwazaru (no habla) y Mizaru (no ve), que hacen referencia a un juego de palabras japonés, ya que saru significa mono.
  • Kikazaru: el sordo, utilizaba la vista para observar a todo aquel que realizaba malas acciones y la voz para transmitirselo a Mizaru.
  • Mizaru: era el mono ciego. No necesitaba su sentido de la vista, puesto que se encargaba de llevar los mensajes que le contaba Kikazaru hasta el tercer mono, Iwazaru.
  • Iwazaru: el tercero de los tres monos era el mono mudo, Iwazaru, que escuchaba los mensajes transmitidos por Mizaru para decidir la pena de los dioses que le caería al desafortunado y observar que se cumpliese.
Yo sin embargo, en ciertos momentos tengo que manterme en la ley, algo más frustrante, del:

VER,OIR Y CALLAR

viernes, 16 de octubre de 2009

Las Ciudades y Nosotros


Os cuento, era entresemana y me encontraba paseando por Madrid a eso de las 8 y pico de la tarde. Ya llevaba un rato, y al entrar en una zona empece a ponerme...como triste, añoraba ciertos momentos que pase en esas mismas calles, en esas esquinas y restaurantes. Esos momentos son los que viví con Bea cuando estudiábamos en Madrid, y la verdad es que la cosa cambia cuando uno se encuentra en el mismo escenario años después y solo.
Hace unas horas salí del cine, concretamente de la sala en la que proyectaban "Infectados", en un momento de la peli se oye una frase que viene a decir algo así: "Los lugares sin gente, son sólo lugares". Es decir, no hay vivencias, no hay anécdotas ni recuerdos... son sólo sitios, espacios.

Al final y al cabo, las ciudades, como "represente legal" de los lugares del mundo, para nosotros son una selección de momentos que vivimos en el pasado.

Sé que muchos de los que me leéis no estáis de acuerdo en eso de que sin los "nuestros" no somos más que esbozos de personalidad, así que quién quiera expresarse sobre este tema, estaría agradecido de que escribiese en los comentarios.

Mucho de Zipi y poco de Zape


¿No os ha pasado alguna vez que tenéis tantas cosas que decir que no sabéis por donde empezar y de una manera o de otra acabáis explotando? En un estado parecido me encuentro yo ahora mismo.
Y aquí estoy, en el sofá de mi casa, tomando una copa de vino (gracias a la oferta del supermercado que hay abajo de mi casa), escuchando a Norah Jones y con una luz bastante...agradable para la hora que es.

Ayer viajaba solo, y como el trayecto era de 3 horas acabas aburriéndote de escuchar música, leer un libro y al final no sabes qué hacer ya. En una de esas me quedé observando por el reflejo del cristal (con una nitidez asombrosa) como se miraba una chica en el mismo reflejo, no era especialmente guapa, un físico normal, pero me di cuenta de que se miraba a los ojos y se podía apreciar una leve sonrisa y una felicidad consigo misma bastante envidiosa; se gustaba.
Me gustó la escena: una chica aparentemente normal y del montón se mira en el cristal y se pregunta qué será lo que le hace ser tan maravillosa.

Todos tenemos algo que enseñar y mucho que aprender. Profesores de alguna asignatura y alumnos de la carrera de la vida.

viernes, 2 de octubre de 2009

¿Y no te dieron ganas de pegarte?


- ¿Tú crees que la gente nunca está agusto con lo que tiene?.
- Lo creo fervientemente... seguro vamos.
Así comenzó una charla más reparadora que otra cosa.
Una charla que si se organiza previamente, no sale mejor. El entorno fue exquisito, sentados en el suelo de la plaza de San Ildefonso en Malasaña (Madrid), con un par de latas de cervezas que te iban renovando los chinos que pululaban entre la gente sentada. La verdad es que se estaba agusto, pero el entorno era solo una pequeña parte, el resto lo hizo los temas de conversación, los puntos de vista, las risas que sonaban al unísono tras recordar viejas experiencias, como veía el uno al otro...
La conversación se empezo a poner seriamente interesante cuando pregunté sobre la felicidad y todo lo que conlleva. Confesé que muchas veces no sabía valorar lo que tenía, que no me paraba a pensar en la calidad de vida que tengo, y que no es cuestión de querer mejorar, eso es normal y bueno incluso, sino de no saber disfrutar de lo que YO tengo y soy. Frases reparadoras enderezaron un poco el rumbo de mi punto de vista de las cosas.
Para que la cosa no fuera monotona, o simplemente no nos aburriésemos, los temas fueron fluyendo saltando de uno a otro, como un niño a través de las barcas en un mercado flotante.
Fue justo ahí, en el preciso instante en que me vi con un hermano sentados en el suelo y con una cerveza en la mano, cuando tenía todo lo que quería.
Hay momentos en la vida, que te quedas estancado, como si estuvieras embobado mirando al infinito, y necesitas que alguien venga y te despierte.
Horas después, ya en Málaga, le comenté a Bea todo esto; le dije que en un momento determinado de la conversación, Víctor empezó a enumerarme todas las cosas que tenía, y que eran de envidiar por mucha gente. Le comenté que fue ahí cuando empecé a APRECIARLO todo, como cuando se enfoca el objetivo, y pasa todo de estar difuminado a nítido. Ella con una sonrisa espléndida, y a punto de empezar a beber un vaso de mosto, me dijo: ¿Y no te dieron ganas de pegarte?