viernes, 16 de octubre de 2009

Mucho de Zipi y poco de Zape


¿No os ha pasado alguna vez que tenéis tantas cosas que decir que no sabéis por donde empezar y de una manera o de otra acabáis explotando? En un estado parecido me encuentro yo ahora mismo.
Y aquí estoy, en el sofá de mi casa, tomando una copa de vino (gracias a la oferta del supermercado que hay abajo de mi casa), escuchando a Norah Jones y con una luz bastante...agradable para la hora que es.

Ayer viajaba solo, y como el trayecto era de 3 horas acabas aburriéndote de escuchar música, leer un libro y al final no sabes qué hacer ya. En una de esas me quedé observando por el reflejo del cristal (con una nitidez asombrosa) como se miraba una chica en el mismo reflejo, no era especialmente guapa, un físico normal, pero me di cuenta de que se miraba a los ojos y se podía apreciar una leve sonrisa y una felicidad consigo misma bastante envidiosa; se gustaba.
Me gustó la escena: una chica aparentemente normal y del montón se mira en el cristal y se pregunta qué será lo que le hace ser tan maravillosa.

Todos tenemos algo que enseñar y mucho que aprender. Profesores de alguna asignatura y alumnos de la carrera de la vida.

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