lunes, 23 de noviembre de 2009

¡Tu no sabes nada de la vida!


Ojalá supiera más. Aunque suene pedante, como si viniese de una persona que cree que le falta poco para saberlo todo en la vida, no es así, lo digo yo, y precisamente lo digo porque me falta mucho por saber de la vida. Ya no solo en el rollo místico-espiritual, sino de todo. Por ejemplo: he visto hace un rato una entrada de Kariz de Dalí y su movida con las hormigas, y es que podría decir que no tengo ni puta idea de él, sé lo típico: algún que otro cuadro como "El Tiempo" o alguna escultura como "El Huevo", pero me intriga el resto de él que no conozco como su forma de ver el mundo, y por eso quiero conocerle. Esto es un simple ejemplo de lo que siento en muchas ocasiones. Muchas veces creo que sé de historia, pero lo que pasa con la historia es que se repite: "no tengo ni puta idea". Sé ciertas nociones de momentos y épocas pero poco más.


El problema viene cuando de la mano de la curiosidad me sumerjo en libros, revistas, páginas webs,... y de repente me canso, me aburre, siento una pérdida de tiempo, porque podría estar haciendo... ¡Cualquier otra movida con la que pasará lo mismo!


En mi oficina me creo un superjefe de la informática, por lo general suelo ser el que arregla los problemas a los demás pero es que esto sí que es un país de ciegos y yo soy el tuerto pero con mucha miopía. A pesar de eso procuro creérmelo, que es más reconfortante.


Esto pasa con todo, con autores, el diseño de interiores, directores de cine, las banderas de los países, artistas, la historia del mundo, la cocina,...hasta en el trabajo me canso rápido de lo que hago.


A veces pienso que lo que realmente me gusta es la novedad, que entren ciertas cosas en mi vida por primera vez es lo que me gusta. Lo que sí que tengo claro, es que nunca me cansaré de viajar y de conocer paisajes, gentes y culturas distintas a la mía. Supongo que porque al fin al cabo, hay un mundo infinito de novedades ahí fuera.

sábado, 14 de noviembre de 2009

Reflexiones nocturnas

Son las 1:50 y Zee Avi ambienta mi salón, su voz suena mucho mejor que la tele de fondo, mucho mejor. La luz de una lámpara, amarilla, le da calidez a la habitación. Zee es sólo interrumpida por algún aislado coche trasnochador y los hielos de mi copa cuando la inclino. La copa es de balón y de baileys.

Así como todos nosotros estamos formados por un enorme conjunto de pequeñas células, la vida se compone de pequeños momentos, como el que estoy teniendo ahora mismo. Podría ser desagradable, como seguro que hay gente que este mismo momento los está teniendo, mientras yo vuelco mi copa; lo cierto es que para mí, éste es un rato agradable, y perdonen mi egoísmo pero es que no me apetece pensar ahora mismo en la gente que lo está pasando mal. El gato acaba de unirse a esta solitaria fiesta, en la que sin ser invitado, es recibido con entusiasmo.

Como iba diciendo, me gusta más pensar en momentos agradables. Es curioso pero alguna vez que me he visto en una situación embarazosa o incómoda no me ha gustado en la gente que disfruta ese mismo minuto que yo estoy maldiciendo.

Pensando he llegado a una conclusión. Creo que la imaginación nada más que debería existir para pensar cosas buenas, para inventar chistes, fantasías sexuales o como hacer una fiesta sorpresa a una hermana. Sí, creo que eso sería de las mejores cosas que podría pasarle al planeta y la humanidad. Que la gente sólo piense en cosas buenas.

Por cierto, buenas noches a todos.

viernes, 13 de noviembre de 2009

El Hombre de los cinco móviles


Ya llego a casa, por fin podré coger por banda el mando de la play y echar unas partidas. El trabajo me agota y de una vez por todas es viernes. Observo que hay un vecino en el portal buscando la llave en el bolsillo mientras habla por el móvil, ese vecino no lo conozco y mira que somos pocos los que vivimos en este edificio.

Él tiene una edad media, treinta y muchos o cuarenta y pocos, ahí debe de andar... justo cuando me ve, está abriendo la puerta con una mano y colgando el móvil con la otra: buenas tardes; hola ¿qué hay?.

Ya en el ascensor, lo típico: ¿a qué piso va?; al tercero; ok, yo voy al cuarto.

De repente se saca de un bolsillo 3 móviles, uno bastante moderno (táctil, con una gran pantalla, etc), y otros dos a cada cuál más "cascado". Comprueba que no tiene nada nuevo: ni llamadas perdidas ni mensajes por leer. Los móviles vuelven al mismo bolsillo a la misma velocidad que saca con la OTRA mano del OTRO bolsillo... ¡¡OTROS dos móviles!! y vuelve a comprobar que no tiene nada sin ver en ellos. Qué barbaridad pienso, yo me agobio con dos móviles, y eso que apaga el del trabajo nada más acabar la jornada. Entro en el piso bastante sorprendido con la escena que acabo de contemplar, hasta que veo MI tele nueva con MI playstation esperándome tanto como MI vino. El mismo, que sigo disfrutando mientras escribo ésta inútil pero divertida entrada.

jueves, 5 de noviembre de 2009

MÚSICA


- ¿Sabes que Stripped de Los Rolling fue el primer CD que tuve?
- ¿Ah si?...pues la verdad es que dice mucho de ti...¿pero qué edad tenías?
- Pues doce o trece años, no recuerdo. No paré de oirlo, hasta que en el 2002 fui a verlos a Barcelona... fue algo único.- remató Javier con voz muy bajita y con los pelos de punta.

Y lo digo con la boca llena: VIVO LA MÚSICA, la mía, la tuya y la del vecino a las 3 de la mañana.
Javier, en una estación rodeado de gente
y por supuesto...con los cascos puestos

lunes, 2 de noviembre de 2009

EntreCatedrales


Ahora mismo estoy en Cádiz, mi tierra, aunque me gusta más decir "mi tierra y mi mar". Me encuentre entre las dos catedrales que tiene Cádiz, "La Vieja" y "La Nueva". La vieja es que como su nombre indica, la primera de ellas, además es muy pequeña para ser llamada catedral, casi como una iglesia normal. La nueva se hizo cuando con el descubrimiento de Ámerica, Cádiz se convirtió en el primer puerto de conexión de España con El Nuevo Mundo. Eso hizo multiplicar por 5 su población en apenas unos pocos años, llegaron mercaderes de todas la partes de Europa y del mundo, sobre todo vinieron genoveses. Los comerciantes más importantes de Cádiz tenían en sus viviendas una pequeña torre mirador para observar el horizonte en busca de los barcos que llegaban al puerto, y así poder ser los primeros en efectuar las gestiones. No solo competían entre ellos por las mercancías sino por demostrarles al resto de Cádiz que ellos eran los más poderosos, y eso lo hacían construyendo sus torres más altas que las del resto.

Cádiz es una ciudad que anhela su tiempo glorioso, tanto por esos años en donde Europa le miraba con recelo por su importante situación comercial, como por ser el único trozo de tierra que no pudieron invadir los franceses de Napoleón, y gracias a eso donde se pudieron celebrar Las Cortes de Cádiz, instaurando la Constitución de 1812, que entre otras cosas consideraban igual de españoles a los residentes en la península como a los de Iberoamérica.


Como dije al principio ahora mismo me encuentro entre las catedrales, concretamente en "Entrecatedrales", una plataforma levantada unos 2 metros de la acera, con vistas al paseo marítimo (apenas a unos 10 metros) y por supuesto al horizonte marítimo. Me acompaña la magnífica música de Glenn Miller. Son las 17:56 y es el momento en el que el Sol empieza levemente a ponerse rojizo para ocultarse.