lunes, 2 de noviembre de 2009

EntreCatedrales


Ahora mismo estoy en Cádiz, mi tierra, aunque me gusta más decir "mi tierra y mi mar". Me encuentre entre las dos catedrales que tiene Cádiz, "La Vieja" y "La Nueva". La vieja es que como su nombre indica, la primera de ellas, además es muy pequeña para ser llamada catedral, casi como una iglesia normal. La nueva se hizo cuando con el descubrimiento de Ámerica, Cádiz se convirtió en el primer puerto de conexión de España con El Nuevo Mundo. Eso hizo multiplicar por 5 su población en apenas unos pocos años, llegaron mercaderes de todas la partes de Europa y del mundo, sobre todo vinieron genoveses. Los comerciantes más importantes de Cádiz tenían en sus viviendas una pequeña torre mirador para observar el horizonte en busca de los barcos que llegaban al puerto, y así poder ser los primeros en efectuar las gestiones. No solo competían entre ellos por las mercancías sino por demostrarles al resto de Cádiz que ellos eran los más poderosos, y eso lo hacían construyendo sus torres más altas que las del resto.

Cádiz es una ciudad que anhela su tiempo glorioso, tanto por esos años en donde Europa le miraba con recelo por su importante situación comercial, como por ser el único trozo de tierra que no pudieron invadir los franceses de Napoleón, y gracias a eso donde se pudieron celebrar Las Cortes de Cádiz, instaurando la Constitución de 1812, que entre otras cosas consideraban igual de españoles a los residentes en la península como a los de Iberoamérica.


Como dije al principio ahora mismo me encuentro entre las catedrales, concretamente en "Entrecatedrales", una plataforma levantada unos 2 metros de la acera, con vistas al paseo marítimo (apenas a unos 10 metros) y por supuesto al horizonte marítimo. Me acompaña la magnífica música de Glenn Miller. Son las 17:56 y es el momento en el que el Sol empieza levemente a ponerse rojizo para ocultarse.


2 comentarios:

Yusuke Hatanaka dijo...

No hay nada mejor, que la tierra de uno. La tierra que uno es. Mi entrada va por ahí. De los pájaros que pueblan la mía en invierno (pueblos al sur de Castellón...)

Supongo que es un poco publi gratuita, pero...

A. dijo...

Estoy de acuerdo con Yusuke, aunque lo suavizaré un poco y no diré que es lo mejor.

Diré que hay muy pocos sitios donde uno pueda descansar y reponer las pilas tan bien como en el lugar del que viene. Y al que vuelve, aunque sea de vez en cuando. Por mi parte, este fin de semana me he reencontrado con el mar, pero no a tu vera.

Por cierto, no conozco Cádiz, pero me ha gustado este pequeño cuento. Ya me imagino el sol acercándose al mar,

un saludo.