miércoles, 3 de febrero de 2010

La cana de mi flequillo


Hay pequeñas cosas que pueden mover planetas. No voy a hablar de cuando señalaron con el dedo a Obama para entrar en las listas de los demócratas ni “tonterías” de esas. Me refiero a cosas más importantes (al menos para mí), como por ejemplo, la mañana en la que mirándome al espejo me fije en una cana que me había salido en el flequillo. El mundo había cambiado, me veía con treinta y tantos años calvo (aunque ahora no se note), pero esa cana me dio esperanzas. No sé si sabéis la leyenda urbana que afirma que donde te sale una cana, no se te cae el pelo. Yo no sé si es verdad o no, pero me gusta pensar que sí. Ese día todo fue más fácil: me duche de buen humor a las 07:30, me encantaban las canciones que ponía en la radio mientras iba al trabajo, etc etc. Ese día acepté el compromiso de tener que ir a nadar después del trabajo. Al apuntarme, me acorde de cuando mi prima me comento días atrás que ella que también iba a la piscina se había comprado un mp3 sumergible en agua, así que me encapriché y también me hice con uno. Hoy es el segundo día que iré a la piscina y ya estoy deseando meterme en el agua. Mientras nado escucho música, y mientras escucho música pienso. Pienso en qué voy a cenar, en cómo estará mi amigo al que ha dejado la novia, en qué disfraz me voy a poner en carnavales, en que tengo que llamar a mi hermana para contarle que me han subido el sueldo, y así hasta que doy la última brazada. Esto me sirve para hacerme un esquema mental de mails, llamadas y recados por hacer que, teniendo en cuenta que soy bastante despistado, me hace la vida más fácil a mí y supongo que también a los de mi alrededor. Y ya puestos a pensar… ¿es que todo esto ha sido por la cana de mi flequillo?

1 comentario:

pequeña extraterrestre dijo...

Pues no sabes el desazón emocional que sufrí cuando descubrí una cana en mi pelo mientras me observaba en un espejo del Decathlon, sección gafas para la montaña. La señora que se acercó aún tiene taquicardía por el tremendo grito que dí: Noooooooo, mi primera canaaaaaaaa!!!!

Tú tranquilo, que yo tengo mucho pelo para dar (si no te importa tener ricitos, claro).

Besos!!!