miércoles, 17 de febrero de 2010

La mujer de las flores


Os contaré una anécdota que me pasó ayer. Son ese tipo de cosas que nada más que les pasa a los protagonistas de las películas cuando se tienen que dar cuenta de que algo falla en su visión del mundo.
Fui a un comercio a hacer una compra (unas flores para Bea para ser más exactos). La mujer del comercio tenía una mirada triste, sin vida, y eso lo noté en cuánto entré. Bien por la curiosidad o por dar conversación me dijo que qué suerte tenía mi novia, diciéndolo más para saber si era para mi novia o para otra persona. Le asentí sonriendo. Pero no era suficiente, me vi en la obligación de dar una excusa, aunque fuese mentira. Dije que no era "su mejor día". Fue suficiente para que ella se abriese y me contase sus penas. Comenzó diciendo que hay mujeres (en las que se incluyó ella) que sufren más que otras, y que había que ayudarlas. Continuó diciendo que ella iba al psicólogo, que su marido le maltrataba hasta que se divorció de él, y que parecía que iba a empezar una nueva vida cuando le toco un piso de protección oficial por el que tenía que pagar una hipoteca de 300 € mensuales. Pero es que para pagar ese dinero tenía que trabajar de lunes a domingo vendiendo flores. Llevaba así dos años. Su hija se saco un novio 10 años mayor que ella mientras estudiaba. Ella le prometía que le iba a ayudar cuando encontrase trabajo hasta que se quedo embarazada con 18 años. Si antes se sentía sóla, imagínense ahora. Todo esto en unos minutos. Cuando me dio las flores sentí como que me las daba para que ayudase a una compañera suya...fue un poco extraño, duro y a la vez bonito.

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