domingo, 12 de diciembre de 2010

Contraste


No sé si está bien escribir así, pero la verdad es que me apetece. ¿No os pasa a veces que lo véis todo como a través de un cristal opaco? Nada claro, confuso, y además siempre negativo. Así estoy yo ahora mismo. Hace dos horas que me fui a la cama, pero menudo error cuando cogi el portátil para "navegar" un poquito. Ahora son más de las 2 de la madrugada y aquí estoy, escribiendo en mi cama y teniendo que madrugar mañana.
He estado casi todo el día sólo, y no porque me apeteciese, todo lo contrario, tenía que estudiar y quería estar conversando de cualquier cosa con casi cualquier persona.
Estuve cerca de ir al cine a ver una peli de V.O. sólo, pero también estaba cansado.
Supongo que la banda sonora de este momento no la adecuada (Never Leave Lonely de Ben Harper) pero bueno.
Es como si me apeteciese llorar y no tengo razón para ello. Me considero muy afortunado en muchos aspectos, sin ir más lejos mi madre me invitó a NYC la semana pasada avisandome con 48 horas de antelación!! Supongo que la naturaleza es sabia, y tiene que contrarrestar tanta alegría de alguna manera, pues momentos y noches como son sus armas.
¿Qué contraste entre esta entrada y la anterior no?

2 comentarios:

Ella dijo...

Hola Javier,
El sentirse completamente dueño de uno mismo, en cierto modo poderoso, no sólo es ilusión, sueños, ganas... ese vértigo también da miedo a veces, náuseas, agobio. Y tal vez es eso junto lo que lo hace tan maravilloso.
Si no te había pasado nada en concreto, si tus ganas de llorar no eran por algo... tal vez fuera eso. Aunque suene raro, a mí me gusta a veces sentirme así, sentir ese miedo un poco sordo que te da ganas de llorar sin lágrimas, de quedarte muy quieto y en silencio y esperar a que las cosas pasen. Es miedo a mí misma creo, a soñar demasiado, a no ser realista por no entender lo que para otros son problemas y para mí es vida, a que todo sea efímero. Pero pasa la noche y vuelve el sol, y con él la certeza de que serás feliz mientras sepas disfrutar así de ti mismo y de los demás.
Tal vez lo que te cuento no tiene nada que ver contigo, tal vez sí, en cualquier caso espero que cualquier día nos crucemos por la calle y te apetezca sonreirme.
Un abrazo

Javier dijo...

Muchas gracias Ella, la verdad es que nunca lo había visto así...disfrutar de ese vértigo.
Seguro, que cuando te vea, te sonreiré, y más si te reconozco ;)

Un beso