domingo, 18 de diciembre de 2011

Justo lo que necesitaba oir (o pensar)


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Estuvieron más de 5 horas hablando, solo paraban para reir, dar un trago a las cervezas o una calada a los cigarros. Después de tantos años sin apenas saber uno del otro, repasaron todos los temas: trabajos, mujeres, viajes, borracheras, nuevos amigos, finales de fútbol, etc, etc.; ahora descansaban soltando frases sueltas de vez en cuando que no necesitaban respuestas como "qué recuerdos todo esto"...

Después de todo esto echaron hacia atrás los cuerpos y usaron por primera vez en toda la noche los respaldos de las butacas, cuando a Leonardo se le ocurrió preguntar "¿eres feliz?". Salvador sopló suavemente con la nariz como riendo, y estuvo callado durante medio minuto...

- ...la pregunta. Sí o no supongo que debe de ser la respuesta.
- Bueno, yo la entiendo así.
- Si te digo que no lo sé, es igual que un no?
- Para mí sí, aunque puede ser que todavía no hayas entendido que hasta la persona más feliz del mundo es infeliz al menos un par de veces en la vida.

Leonardo, le coge el cigarro que le tiende su amigo y le da una profunda calada, llevándole tiempo terminar de sacar el humo por la nariz.

- Creo que ahora valoro lo que tengo, aunque sea menos que antes, y lo valoro muy positivamente. Como "la felicidad está en la antesala de la felicidad"... sí, soy feliz porque ya no recuerdo porqué estaba esperando.

Leonardo inclina la cabeza para hacerle una suave reverencia con la cabeza, le sonríe y con los dedos de las manos simula ser un director de orquesta que termina de cerrar la mejor sinfonía jamás escuchada.

domingo, 11 de diciembre de 2011

Todo me parecerá bonito


Era domingo lluvioso, y en una cafetería con un marcado toque parisino, las tazas de chocolate humeante cortaban las miradas. Ella tardó en quitarse el gorro, supongo que porque le quedaba bastante bien, pegaba mucho con el estilo de la cafetería.

- Cuéntame algo personal- le pide Sol con esa dulce mirada.
- Algo personal... ummm... no sé, así a bote pronto...
- Ains... cualquier cosa, a ver qué querías ser cuando eras pequeño.

Silvio, sonríe como si se hubiera anotado un punto en con la futura respuesta. Él no quería ser astronauta como todos los niños, ni jugador de fútbol.

- Yo de pequeño quería ser inventor- responde orgulloso y decidido.
- ¡jajajaja! ¡pero qué bueno Silvio! ¿en serio? ¿inventaste algo?
- Bueno... la verdad es que era muy pequeño, pero mis juguetes preferidos eran las cajas de cartón, unas tijeras y un rollo de cuerda. Me divertía preparando escenarios para los muñecos que luego no usaría.

- ¡jajajaja!- Sol se muestra entregada a la curiosidad de Sivio.- ¿entonces no inventaste nada? ¿ni siquiera empezaste algo?

Silvio la mira de un modo seductor y con una sonrisa le responde "Bueno, empecé a inventar mi propia personalidad".

- Pues me parece el invento más bonito que he conocido, más que la propia música.

viernes, 9 de diciembre de 2011

Yo no juego


Jorge Salado no para de reir, apenas para un segundo entre carcajada y carcajada para limpiarse con la manga de la chaqueta las lágrimas. Enfrente su entrevistador no da crédito a lo que está presenciando. Las paredes de la sala de reuniones, preparadas para el aislamiento acústico no pueden evitar callar la risotada, traspasándolas al exterior con un toque de subwoofer.

- Perdone, pero no entiendo que le causa tanta risa...

Ya jadeando del cansancio de la risa, Jorge se afloja el nudo de la corbata, respira hondo, se seca las lágrimas mira durante un instante a los ojos de su interlocutor, se pone de pie y antes de salir por la puerta volviéndose a anudar la corbata, responde: no gracias.

jueves, 25 de agosto de 2011

El Negocio del Siglo


Tumbado en su cama, medio aburrido, tiraba su pelota de tenis hacia arriba para volver a cogerla al siguiente segundo; mientras, sonaba de fondo "Misread" de "Kings of Convenience". Se aislaba del mundo pensando en cosas, nada en concreto, hasta que de repente... aparecieron en su mente una serie de hilos que unieron unos pensamientos: IDEA BRILLANTE.

Jorge abría los ojos hasta ya no poder más... se le dilataban las pupilas, su corazón se aceleró hasta 150 pulsaciones por minuto. Sus ojos, todavia en el infinito empezaron a moverse de un lado a otro mientras se incorporaba en la cama. Empezo a esbozar una incrédula sonrisa hasta que soltó una carcajada de lo más adentro de su alma.

"He decidido ayudar al mundo. ¿Cómo? Con un negocio de por medio, mis clientes serán personas que quieran ser felices, o también, a modo de regalo, hacer felices a terceras personas. Se estudiaría cada caso individualmente, de forma detallada y distinta del resto. Contarán su vida, hablarán de las personas de su entorno, relatarán sus problemas, sus posibles soluciones si lo creen conveniente... y yo, Jorge Arcadio Buendía, les haré felices, poniéndoles los medios para que sean felices. Sólo cobraré el 7% de todo lo que me den para yo poder hacerles felices.

En los casos, se harán viajes, cambios de residencia, estudios de cursos, carreras e idiomas, cenas románticas, búsqueda de artículos de colección, contrataciones de niñeras, emplead@s de la limpieza, destrucciones de televisores, meetings de viejos amigos, ejercer de terapeuta, afiliaciones a ONG's... Hacer feliz a la gente que no lo es, y quiere serlo, yo les ayudaré".

lunes, 15 de agosto de 2011

Nota: amor


Un señor camina por la calle intentando recordar el quinto ingrediente que le encargó su hija para hacerles una tarta a su madre enferma, y de repente algo cambia, sus pupilas se dilatan y siente cosquilleos en el estómago, está justo delante de un coche aparcado, para el resto de viandantes es un coche cualquiera, alguno pensará que es una chatarra, pero para él no, es el primer coche que tuvo, comprado con sus ahorros.

Comprueba la matrícula... ¡que sí que sí!... ¡es él! Los ojos se les ponen vidriosos, se emociona y piensa "¡cuántos momentos felices se me vienen a la mente!" Se tira la mano al pecho y saca del bolsillo de la camisa un bolígrafo, seguidamente se mete torpemente las manos en los bolsillos del pantalón reclamando un papel, encuentra uno que por un lado tiene unas notas y por otro está en blanco: perfecto.

"Éste fue mi primer coche. Por favor, cuídelo"


PD: El papel, por un lado una nota que reclama amor, y por el otro, los ingredientes de una tarta para una enferma, a la que le dará mucho amor.

sábado, 13 de agosto de 2011

La felicidad está en saber valorar



Me siento el hombre más feliz del mundo, y perdónenme los padres y madres, así como los recién enamorados, pero lo mío tiene más mérito que lo suyo ya que se trata de logros personales y vivencias únicas, qué sólo yo he podido sentir.

He estado con el agua muy al cuello, habiendo cobrado el último paro y viéndolas venir, sin trabajo y sin poder pensar en eso ya que tenía que entregar el proyecto de final de máster, no se lo recomiendo a nadie. Lo cierto es que, y no sé porqué... bueno sí lo sé, (por mi forma de ver la vida, y mi perspectiva del mundo), sabía que todo iba a salir bien, una mala racha nada más, de hecho fui capaz de agradecer ese momento, ya que sabía que así iba a valorar más todas las cosas buenas que me viniesen en adelante.

En tan sólo 5 días mi vida dio un vuelco radicalmente positivo: Acabé y expuse mi proyecto (sacando poco más de un 8), hice una entrevista de trabajo dónde un par de horas más tarde me llamaron con la feliz noticia, y como colofón, me fui a Boston becado, con todos los gastos pagados, fui EL ELEGIDO de mi universidad. Poco más de tres de semanas, donde hice amigos de todos los rincones del planeta, teniendo el privilegio de asistir a unas prestigiosas clases de "Emprendimiento". Quiero explicar bien lo de amigos, corrijo, hermanos por todo el planeta. Convivir con "personas especiales" las 24 horas del dia durante más de dos semanas provoca eso, un sentimiento de unidad que no separan ni los oceános.

Por cierto, a mi nuevo puesto de trabajo me incorporaré en septiembre, teniendo así dos semanas más de vacaciones que pasaré en mi tierra. Me servirá para digerir tantas buenas experiencias.

Hace apenas unos días, Beirut me cantaba Nantes en Boston, y sentí la felicidad plena.

jueves, 19 de mayo de 2011

Spanish Revolution


Este blog se titula Historias del Planeta, y esto que voy a contaros ahora, es una historia de nuestro planeta, y seguramente pase a la historia de La Historia de nuestro planeta.

Ya había finalizado la manifestación de protesta del 15-M de los Indignad@s en La Puerta del Sol (conocido comúmente como Sol), y a los 30 integrantes y organizadores les supo a poco todo lo que habían coseguido esa tarde-noche; y decidieron acampar ahí mismo, en Sol. Se salieron con la suya, no sólo prorrogaron la protesta, sino que la manisfestación se prolongase durante los días siguientes. Ya estamos a 19 de marzo y cada vez son más los que se suman a la protesta en la susodicha plaza, la más céntrica de Madrid. Llevo días asistiendo y se cuenta por centenares los indignad@s que se suman cada día.

Estas protestas la de los jóvenes que quieren sanear el sistema actual, se están propagando como una mecha por todas capitales españolas, y ya no sé eso, ha traspasado las fronteras para que todos aquellos españoles que están residiendo en el extranjero (la gran mayoría porque no encontraron en España las condiciones que les ofrecen en estos países) se presentase en las puertas de las embajadas españolas presentes en los países europeos.

Cualquiera diría que se les está yendo de las manos, pero todo lo contrario, está todo controlado hasta el último de los detalles, como que no permitan a nadie en dicha plaza beber alcohol, para no darle ninguna excusa a la policía para comenzar el desalojo. Desalojo que dicho sea de paso, cuesta creer como lo harían, ya que estamos hablando de decenas de miles de personas.

He visto como ancianos estrechaban las manos con los ojos vidriosos a los jóvenes animándoles y transmitiéndoles su fuerza, su voz, sus protestas también. Espontáneamente se crean debates callejeros entre 2,3,4... viandantes que quieren transmitir su opinión al respecto y sobre todo, su apoyo a la protesta. Yo mismo he participado en un par de ellas. Uno se acostumbra a que se te pongan los vellos de punta con las historias que cuentan muchos o momentos intensos de voces al unísono gritando que "no,no,no, no nos representan".

Son las 21:00 y se está viviendo un momento histórico diría yo, están descolgando desde lo más alto de un andamio de publicidad que cubre la fachada de uno de los edificios que dan a la plaza, una enorme pancarta, la gente anima, grita, aplaude, se hace oír. Cae desrrollándose la lona, y se contempla entre la grata sorpresa de los presentes y los aplausos, un militar con el € en el centro de la gorra con unas orejas de Mickey Mouse, sobre el lema "NO NOS REPRESENTAN".

No me puedo sentir más identificado con dicha protesta, no veo el día en que pueda comprarme sin apuros una vivienda; tengo dos títulos universitarios, máster y tres años de experiencia y lo único que me ofrecen es trabajar de becario y sin cobrar. Esto no puede seguir, no me puedo quedar callado, sentado obedeciendo todo lo que me obligan los más corruptos. Cinco millones de parados, un millón y medio de viviendas vacías y los precios de venta y alquiler totalmente desorbitados. ¿Pagar una vivienda con una hipoteca a cuarenta años? Desde el gobierno, hasta la oposición pasando por los sindicatos y por supuesto los bancos, todo está envenenado, corrompido. Así no. Me imagino a Botín, desde su sofá en su enorme mansión viendo en su exclusiva televisión haciendo zapping viendo en algunos de los canales las protestas, seguro que diría "lo siento chavales".

Pero ahora los que lo van a sentir de verdad, son ellos, lo siento pero la SpanishRevolution ha llegado.

domingo, 8 de mayo de 2011

¿Eres feliz?


Afrontamos los días de entresemana como un mero trámito, esto es: ganar dinero para poder gastarlo el fin de semana y los días libres. Las circunstancias de la vida te educan y te hacen para moldearte, para hacer tu "forma de ser".
Hasta hace unos meses nunca tuve problemas a la hora de gastar, hasta cierto punto por supuesto, puedo decir que todos mis caprichos se veían cubiertos con mi presupuesto mensual. Como digo, esto ha cambiado, y con ello otras circunstancias de las que digo que educan.
Me encuentro en Madrid centro, viviendo en una de las partes más antiguas y auténticas de la capital. Ya no gano como antes, y por ello, ya no me da para mis caprichos improvisados, como por ejemplo ir a un restaurante porque me apetece "ahora mismo". Sentí la necesidad de buscar otros entretenimientos más baratos y si pueden ser gratuitos, mucho mejor. He aprendido a disfrutar cada mililitro de una cerveza de lata que me bebo en una plaza con los cerrados y orientados al Sol; he aprendido a saborear cada segundo asomado a mi balcón latinero observando a la gente.
Ayer por ejemplo (sábado), monté un improvisado escenario de relax que aprecié como un 5.0 para un estudiante.Llegué de cenar en casa de Fernando con Víctor y Rodri (curiosamente, ni Fernando ni Susana estaban en la casa), me duché a eso de la 01:00am y aún con el pelo mojado, me asomé al balcón de mi cuarto mientras escuchaba "Soñar Contigo" de Zenet. Tomo nota de cada ángulo de visión que tengo, observo con bastante indiferencia un amago de pelea en el bar de abajo; he aprendido hasta sentir y disfrutar de la brisa entre los dedos de mis pies descalzos.
Hace como 20 minutos llegúe de dar un paseo por el vecino barrio de Lavapiés (que por cierto, se está llevando demasiado protagonismo en las últimas entradas... no es para menos). Después del fortuito encuentro con Leo y su familia de Rwanda, me adentro en el barrio, sorteando bocacalles gracias a un rumbo perdido que me proporcionó una película sin final: me pregunto si esa pareja de ancianos que cena en el "escaparate" del bar de barrio lleva haciéndolo todos los domingos desde hace años o simplemente surgio el apasionante plan, freno mi paso para leer un cartel pegado en una pared de azulejos azules y escucho al otro lado de los auriculares una conversación y risas, la protagonizan unas vecinas ancianas y un vagabundo, también anciano y con bastante vino ingerido, y me pregunto: "¿será feliz?".

martes, 22 de marzo de 2011

Tratado II: Lavapiés


Ya está atardeciendo y Abbas no consigue terminar la conversación con Yong en la puerta del negocio de éste.

Él es natural de Yasmine Hammamet, un pequeño pueblo en la costa tunecina y hace poco más de dos años que llegó a Madrid.

Prácticamente desde que llegó, comparte piso con sus ahora hermanos. Uno de ellos es Didier, un senegalés que trabaja poniendo copas y cócteles en un bar de La Latina, una circunstancia que junto a su buen físico y humor les facilita el conocer nuevas gentes y por tanto el tener planes todos los fines de semana. El otro es Lorenzo, un boliviano de Cochabamba, una región conocida como "El Corazón de América del Sur". Él se dedica a tocar el guitarrón chileno para quién le llame, ya sean orquestas, espectáculos o grupos de músico buscando un sonido diferente para alguna canción. Gracias al boca a boca y al ser un instrumento que poca gente toca en Madrid, tiene un buen ritmo de trabajo, ligado a que cuente cada vez más con una mejor reputación, ya hace meses que respira a final de mes.

Perdón, no os lo he dicho, Abbas se gana la vida de actor. Su nombre significa León y se ve que no es casualidad. Casi todas las obras de teatro o cameos que requieran a un personaje magrebí le llaman para trabajar. Además, el tener inquietudes de pequeño le ha facilitado la vida. Hace años que veía las preciosas y blancas costas de Hammamet visitadas por turistas españoles, así que decidió aprender castellano y ejercer de guía turístico para sacarse un dinerillo. Pocos días más tarde llegó a un trato con una vecina suya: él le pintaría la casa por dentro y por fuera a cambio de que ella le diese clases de castellano. Pasó el tiempo, y el contrato se modificó por hacer el mantenimiento de la vivienda. El cada vez mejor manejo del idioma, le hizo soñar, imaginándose en España con una vida algo mejor.

Recién aterrizado en su "tierra prometida" se dio cuenta de que no tenía ningún problema para explicarle a un azafato de tierra que su maleta no aparecía en la cinta transportadora. Esto hizo que su humor no estuviera a la altura de las circunstancias: llego a parecer que estaba deseando contárselo a todos los operarios de la compañía uno por uno.

Didier, Lorenzo y Abbas, los tres con unas edades entre los 27 y los 31 años comparten un quinto piso sin ascensor en el barrio de Lavapiés, concretamente en la calle de Tribulete, en un portal muy próximo a la boca de metro.

Los tres han tenido pasados muy dispares, pero el presente lo comparten y felizmente, raro es el día que uno de ellos no llora de risa mientras hacen bromas a costa de la gente que pasa por debajo del balcón.

Conocen a todo el barrio, y viceversa. Por ejemplo, Lorenzo tiene una relación interesante con Yong. Al pasar muchas tardes sólo en casa, suele bajar a la tienda de alimentación de abajo, ahí siempre él: un chino de 40 años que siempre está viendo películas de su país o sentado en la puerta mientras conversa con cualquier otro vecino. Ambos tienen conversaciones muy interesantes y profundas, tanto que algunos clientes, interesados por la conversación terminan quedándose aportando opiniones y datos al tema en cuestión. En la última ocasión, apareció Didier por la puerta preguntando con una sonrisa "¿otra vez arreglando el mundo?", Yong, contagiado por la simpatía de Didier, respondío "ni nosotros somos capaces de arreglar el mundo". Lo justo para que empezase el festival de risas.

domingo, 13 de marzo de 2011

Tratado I: Introducción


Ella era especial. Una de las peculiaridades de Lola, era que no le gustaba leer libros, lo que le encantaba era empezarlos.
Su profesión se convertía en un arma bastante potente para llevar a cabo su maléfico plan de leer el principio de todos los libros sobre la faz de la Tierra: ella era bibliotecaria de la Biblioteca Pública de Puerta de Toledo, en Madrid, una biblioteca de barrio.
Tenía 29 años, el pelo corto como un chico y era morbosamente guapa: ojos verdes y grandes a la vez que rasgados, labios gruesos con un tono natural muy "acarminado", la piel más suave y bonita que existía bajo la polución madrileña, y además de todo esto, vestía con mucho estilo. Pero lo mejor de ella, eran sus tobillos, tenía los tobillos más bonitos del planeta.
Había diseñado una estrategia en cuánto a su maléfico plan para no hacerlo "tan fácil". Esto consistía en leer como mínimo las 3 primeras hojas de los libros que eran devueltos. Esto significaba que era bastante probable que nunca llegase a leer una novela de su estilo favorito, las de indios y vaqueros, y sí más libros de anatomía gatuna, guías de viaje o de la historia colombina. Todos sabemos que tres hojas no le daba para desarrollar el argumento, pero justamente eso era lo que le gustaba, imaginarse como seguiría la historia y su final. Para su desgracia, Lola contaba con una extraordinaria imaginación, que dicho sea de paso, utilizaba para diseñarse sus propias prendas y complementos; y digo para su desgracia, porque eso provocaba que sus desarrollos y finales de historias fuesen mucho mejores que los de los propios autores.
De ahí que sólo les guste empezarlos.

lunes, 17 de enero de 2011

Lonesome


¿Será el qué ahora conozco a gente nueva todos lo días lo que me hace sentir solitario? No creo que sea esa la causa, tal vez sea la... llamémosle la "libertad" de hacer lo que quiera en cualquier momento sin tener que contar con nadie; o que me puedo relacionar con el que quiera a través de facebook o cualquier otra red social sin necesidad de abrir la puerta de mi cuarto y hablar con alguien,... puede que sea un poco de todo.

Quizás sea como decía un amigo mío en una divertida poesía que escribió, "Soledad soledad inexitente, tú que invades las tristes mentes...".

Mientras lo decido, procuro disfrutar cada minuto de esta soledad que a veces, agradezco que me haya caido.

sábado, 15 de enero de 2011

Gabriel y sus huéspedes


Ya llevaba un rato sentado.
Le gustaba respirar esa paz de las mañanas de domingo. Además de que el sol lo hacía todo más apacible, esa mañana había una suave brisa en la que se podía respirar la sal traída desde el mar. Sólo en aquel paseo, se encontraba con las manos apoyadas en su bastón, sentado en su banco preferido; “éste es el primer banco que ve el sol” comentaba siempre tras los primeros minutos hablando con cualquier “húesped”.
Como si de algo fortuito se tratase se sentaba en un lado del banco, pero él lo que hacía así era invitar a sentarse a cualquier transeúnte que pase por ahí. Con las que más hablaba eran las madres que dejaban a los niños jugar en los jardines de enfrente con una libertad vigilada.
Él ya le tenía echado el ojo a ese banco hace años, pero antes sólo lo frecuentaba de vez en cuando, siempre que el trabajo le dejase.
Ahora y desde hace 17 años, sus mañanas son eternas.
Aquella mañana el que aceptó esa “invitación” fue un joven de unos 27 años. Lo cierto es que a Gabriel le impactó el olor de aquel chico, una mezcla de alcohol y tabaco sumado a un cierto toque de “garito sin ventilación”. Le dio una oportunidad porque el chico parecía sereno, y se la dio con un “qué agusto se está al solecito con esta brisa” soltando la frase al viento. El chico lo capta y responde con una leve sonrisa“sí señor”, “la verdad es que se está agusto en este banco”. Gabriel no lo pudo evitar y contesta su frase “éste es el primer banco que ve el sol”. El chico que tenía la cara expuesta al sol con los ojos cerrados, gira la cabeza y le mira con una bondadosa sonrisa, Gabriel le mira de reojo y se medio ríe, pareciendo más una floja tos que una risa.
“Yo vengo del centro y la verdad es que después de andar casi treinta minutos, se agradece ésto: sol, vientecito...y silencio”.
El viejo vuelve a enseñar su perezosa risa. - ...silencio..., a veces me traigo una radio, pero se me caen los auriculares del oído... no piensan en los viejos; nosotros tenemos las orejas grandes y agradecemos la compañía que da la radio. ¡Pero hacen muy pequeños esos cosos!. Y eso ellos no lo saben.- Replica serenamente, haciendo un gesto de desprecio con la mano.
Es cierto lo de las orejas entonces. Dicen que junto a la nariz, es lo único del cuerpo humano que no para de crecer con la edad.
Gabriel, se queda pensativo, analizando lo que acaba de decir ese invitado.
-Pues menos mal.-
Esa respuesta provocó unas pequeñas risas, y las risas provocaron unos minutos de silencio.
El chico giró su muñeca que estaba apoyada en el respaldo del banco.- me parece que le voy a dejar el silencio a usted solo señor. Son las 8:30 de la mañana y todavía no me he acostado.- Confiesa mientras se levanta apoyándose en las rodillas.
¡Muy bien hijo!. Qué descanses.- Responde cortésmente.
Ya llevaba unos pasos dados cuando se despide definitivamente volviendo la vista y levantando la mano.- Igual nos vemos aquí la semana que viene.-
- Aquí estaré...aquí estaré.

martes, 4 de enero de 2011

Los Tres Momentos de Paz


Entre ayer y hoy he tenido tres momentos de paz, no tienen mucho que ver entre ellos, tan sólo la paz interior que me transmitieron.

El último de ellos ha sido hace apenas unos minutos, el segundo hace un par de horas, y en cambio el primero fue ayer noche. En todos ellos jugó un papel importante el sonido, la música, los ruidos... en definitiva el sentido del oído. Pero en uno o en otro también hizo falta tirar del sentido de la vista o el tacto.

Como os decía el último fue hace un momento, llegué de casa de mi hermana de estar con mis sobrinos, derrotado en fuerzas, lo único que quería era tumbarme en la cama, poner la luz tenue y no pensar en nada. Más o menos eso fue lo que hice, me puse cómodo en mi cama, me tape con una manta que "pasaba por ahí cerca" y me relajé, pero quería algún estímulo externo, algo artificial... no sé, ¿una peli?..."¡Óceanos!"...sí si! no puedo evitar emocionarme a la mínima (aunque lo que se pretenda sea todo lo contrario). Bueno, pues ya está (...PLAY). No sé si habéis visto esa película pero la palabra que mejor la define es relajante, momentos oceánicos capaturados por una oportuna cámara, no se ha calculado todavía la suerte del que lo grababa, porque la verdad, es que parecen momentos únicos, como si los peces y resto de animales fueran actores y hubieran ensayado mil veces las escenas. Lentas persecuciones a ballenas, tortugas y peces por debajo del mar, auténticamente somnoliente. Pero a todo esto, le añaden el sonido del mar. Pues eso, prueba superada: las imágenes me relajaron y lo hicieron potencialmente a través de la VISTA.

Mi segundo momento de relax, fue sobre todo gratificante. ¿Os imágináis el día más estresante de vuestras vidas? Bien, pues yo he tenido uno de esos días tan envidiables. Todo el día haciendo recados (feliz Navidad... ¬¬) entrando en centros comerciales repletos donde la gente de lo lento que anda le falta andar marcha atrás, de calles que da miedo ponerte de puntillas para ver hasta donde llega la gente, tráfico por doquier... pues por suerte, llego ese día a su fin a eso de las 8 de la tarde.

Igual que antes no quería otra cosa que tumbarme y VER algo relajante, esta vez os adelantaré que fue a través del TACTO. Llegué y tenía la casa para mí solo, todo un triunfo en estos días. ¿Lo hago o no lo hago? ¡Venga sí! Bueno no, paso, estoy demasiado cansado para cualquier cosa. Tras escribir en mi cabeza una lista de porqué sí a un lado, y porqué no al otro me convenzo a mi mismo: llené la bañera de agua caliente, me puse una selecta lista de música (Seu Jorge, Zee Avi, Melody Gardot, Norah Jones...) y me zambullí. La música sólo estaba para que sonase muy de fondo. El agua caliente, la espuma, la cabeza apollada en la curvatura de la bañera, todo era...¡justo lo que quería! Y me relajé intensamente, el sonido de guitarras acústicas y dulces voces me relajaban a través del oído pero el que sacó el sobresaliente fue el TACTO a través del calor del agua, su vapor y jabón.

Pero ayer fue bastante distinto. No estaba sólo. No penséis mal, o mejor dicho no penséis bien, porque entre otras cosas el TACTO ya lo hemos pasado. Ayer fue una bonita noche. muy agradable y que seguramente la recuerde bastante tiempo. A eso de las 11:45pm fui con uno de mis amigos del alma (Carlos) a un espigón de la Bahía de Cádiz. Lo llevabamos todo, aunque tuvimos que dar varias vueltas por la ciudad para recaudar todos los enseres. Ahí estaban nuestras siluetas en la punta del paseo que se metía en el mar, de pie, como unos "caballeros" en el campo de una batalla a punto de empezar. Nuestros escudos era su guitarra, y nuestras espadas...cañas de pescar. Recibimos la señal desde el mar, un remolcador que se acerca a recogernos nos hace ráfagas con el foco, reímos y hacemos ruidos absurdos típico de amigos que se encuentran. Saltamos al barco, y nos llevan al que será el pilar central (todavía en obras) del segundo puente de Cádiz. Llevábamos todo, desde unos calamares crudos que nos había regalado un bar minutos antes para utilizarlo de "carná" (carnada), queso, lomo, pan, cerveza, guitarra española... la verdad es que prometía ya desde el principio.

Horas más tarde empezó mi primer Momento de Paz de la saga, en mitad (literalmente) de la Bahía, sin viento (importante factor por estos lares), conversando bajito con mis amigos; no era necesario hablar más alto, porque el silencio era absoluto, solo roto de vez en cuando por el graznido de alguna gaviota, o por el crujido de las maderas del barco, todo esto con un fondo de escena propio de un Reality Show nocturno: las luces de los edificios de una ciudad dormida, con la diferencia de que no había ni siquiera un alma para aplaudir nuestros chistes, además ahí en medio del mar, todos erámos los presentadores y los entrevistados.