martes, 4 de enero de 2011

Los Tres Momentos de Paz


Entre ayer y hoy he tenido tres momentos de paz, no tienen mucho que ver entre ellos, tan sólo la paz interior que me transmitieron.

El último de ellos ha sido hace apenas unos minutos, el segundo hace un par de horas, y en cambio el primero fue ayer noche. En todos ellos jugó un papel importante el sonido, la música, los ruidos... en definitiva el sentido del oído. Pero en uno o en otro también hizo falta tirar del sentido de la vista o el tacto.

Como os decía el último fue hace un momento, llegué de casa de mi hermana de estar con mis sobrinos, derrotado en fuerzas, lo único que quería era tumbarme en la cama, poner la luz tenue y no pensar en nada. Más o menos eso fue lo que hice, me puse cómodo en mi cama, me tape con una manta que "pasaba por ahí cerca" y me relajé, pero quería algún estímulo externo, algo artificial... no sé, ¿una peli?..."¡Óceanos!"...sí si! no puedo evitar emocionarme a la mínima (aunque lo que se pretenda sea todo lo contrario). Bueno, pues ya está (...PLAY). No sé si habéis visto esa película pero la palabra que mejor la define es relajante, momentos oceánicos capaturados por una oportuna cámara, no se ha calculado todavía la suerte del que lo grababa, porque la verdad, es que parecen momentos únicos, como si los peces y resto de animales fueran actores y hubieran ensayado mil veces las escenas. Lentas persecuciones a ballenas, tortugas y peces por debajo del mar, auténticamente somnoliente. Pero a todo esto, le añaden el sonido del mar. Pues eso, prueba superada: las imágenes me relajaron y lo hicieron potencialmente a través de la VISTA.

Mi segundo momento de relax, fue sobre todo gratificante. ¿Os imágináis el día más estresante de vuestras vidas? Bien, pues yo he tenido uno de esos días tan envidiables. Todo el día haciendo recados (feliz Navidad... ¬¬) entrando en centros comerciales repletos donde la gente de lo lento que anda le falta andar marcha atrás, de calles que da miedo ponerte de puntillas para ver hasta donde llega la gente, tráfico por doquier... pues por suerte, llego ese día a su fin a eso de las 8 de la tarde.

Igual que antes no quería otra cosa que tumbarme y VER algo relajante, esta vez os adelantaré que fue a través del TACTO. Llegué y tenía la casa para mí solo, todo un triunfo en estos días. ¿Lo hago o no lo hago? ¡Venga sí! Bueno no, paso, estoy demasiado cansado para cualquier cosa. Tras escribir en mi cabeza una lista de porqué sí a un lado, y porqué no al otro me convenzo a mi mismo: llené la bañera de agua caliente, me puse una selecta lista de música (Seu Jorge, Zee Avi, Melody Gardot, Norah Jones...) y me zambullí. La música sólo estaba para que sonase muy de fondo. El agua caliente, la espuma, la cabeza apollada en la curvatura de la bañera, todo era...¡justo lo que quería! Y me relajé intensamente, el sonido de guitarras acústicas y dulces voces me relajaban a través del oído pero el que sacó el sobresaliente fue el TACTO a través del calor del agua, su vapor y jabón.

Pero ayer fue bastante distinto. No estaba sólo. No penséis mal, o mejor dicho no penséis bien, porque entre otras cosas el TACTO ya lo hemos pasado. Ayer fue una bonita noche. muy agradable y que seguramente la recuerde bastante tiempo. A eso de las 11:45pm fui con uno de mis amigos del alma (Carlos) a un espigón de la Bahía de Cádiz. Lo llevabamos todo, aunque tuvimos que dar varias vueltas por la ciudad para recaudar todos los enseres. Ahí estaban nuestras siluetas en la punta del paseo que se metía en el mar, de pie, como unos "caballeros" en el campo de una batalla a punto de empezar. Nuestros escudos era su guitarra, y nuestras espadas...cañas de pescar. Recibimos la señal desde el mar, un remolcador que se acerca a recogernos nos hace ráfagas con el foco, reímos y hacemos ruidos absurdos típico de amigos que se encuentran. Saltamos al barco, y nos llevan al que será el pilar central (todavía en obras) del segundo puente de Cádiz. Llevábamos todo, desde unos calamares crudos que nos había regalado un bar minutos antes para utilizarlo de "carná" (carnada), queso, lomo, pan, cerveza, guitarra española... la verdad es que prometía ya desde el principio.

Horas más tarde empezó mi primer Momento de Paz de la saga, en mitad (literalmente) de la Bahía, sin viento (importante factor por estos lares), conversando bajito con mis amigos; no era necesario hablar más alto, porque el silencio era absoluto, solo roto de vez en cuando por el graznido de alguna gaviota, o por el crujido de las maderas del barco, todo esto con un fondo de escena propio de un Reality Show nocturno: las luces de los edificios de una ciudad dormida, con la diferencia de que no había ni siquiera un alma para aplaudir nuestros chistes, además ahí en medio del mar, todos erámos los presentadores y los entrevistados.

3 comentarios:

Charo MI dijo...

Mi primer momento de paz, en este 2011, fue hace un par de noches, cuando me iba a la cama con demasiadas cosas en la cabeza, agobiada y con ganas de encontrar el botón de off dentro de mis pensamientos... y de repente, apareciste tú...

Kariz dijo...

Que rico que te des esos momentos.

Ojalá se me pegue la motivación!

besitos

Conchi dijo...

Me ha encantado...y me has echo vivir un gran momento de paz...
Gracias...
Te acabo de descubrir...y repetiré!!