sábado, 13 de agosto de 2011

La felicidad está en saber valorar



Me siento el hombre más feliz del mundo, y perdónenme los padres y madres, así como los recién enamorados, pero lo mío tiene más mérito que lo suyo ya que se trata de logros personales y vivencias únicas, qué sólo yo he podido sentir.

He estado con el agua muy al cuello, habiendo cobrado el último paro y viéndolas venir, sin trabajo y sin poder pensar en eso ya que tenía que entregar el proyecto de final de máster, no se lo recomiendo a nadie. Lo cierto es que, y no sé porqué... bueno sí lo sé, (por mi forma de ver la vida, y mi perspectiva del mundo), sabía que todo iba a salir bien, una mala racha nada más, de hecho fui capaz de agradecer ese momento, ya que sabía que así iba a valorar más todas las cosas buenas que me viniesen en adelante.

En tan sólo 5 días mi vida dio un vuelco radicalmente positivo: Acabé y expuse mi proyecto (sacando poco más de un 8), hice una entrevista de trabajo dónde un par de horas más tarde me llamaron con la feliz noticia, y como colofón, me fui a Boston becado, con todos los gastos pagados, fui EL ELEGIDO de mi universidad. Poco más de tres de semanas, donde hice amigos de todos los rincones del planeta, teniendo el privilegio de asistir a unas prestigiosas clases de "Emprendimiento". Quiero explicar bien lo de amigos, corrijo, hermanos por todo el planeta. Convivir con "personas especiales" las 24 horas del dia durante más de dos semanas provoca eso, un sentimiento de unidad que no separan ni los oceános.

Por cierto, a mi nuevo puesto de trabajo me incorporaré en septiembre, teniendo así dos semanas más de vacaciones que pasaré en mi tierra. Me servirá para digerir tantas buenas experiencias.

Hace apenas unos días, Beirut me cantaba Nantes en Boston, y sentí la felicidad plena.

1 comentario:

Anónimo dijo...

No tienes una idea de como me alegra leer esto. Felicidades!