viernes, 16 de noviembre de 2012

Mapas

Mi cerebro delinea mapas con infinitas plumas que se me escapan diseñando el mayor pangea de la felicidad. Recuerdos, situaciones, momentos, sensaciones experiencias. Pasión, histeria, suerte, mérito. Estoy en la cúspide de una curva de la felicidad que no hace más que seguir subiendo y alcanzando cotas que ya superan el vértigo que pudiese dar a cualquier otro ser. No me hace dudar ni siquiera pensar en que pasaría si cayese, sé que seguirá subiendo. Lo tengo atado.

Me quiero como soy ahora, me amo así, no quiero más. O sí. Quiero más de este veneno, de esta droga que me lleva a sueños que se escapan más allá de la fantasía y acaban siendo cumplidos. Lloro con el alma de alegría. A quién corresponda, gracias de todo corazón.

jueves, 19 de enero de 2012

De todo se aprende


Tengo un cuchillo y es de plástico, dónde solía haber metal...

Y de repente lo veo todo como si fuera una película. Digamos que están echando mi vida por mis televisivos ojos.
Después de haber salido tarde del trabajo, y de charlar con una compañera justo donde se separan nuestros caminos, de mi deprimido estado de ánimo en el trabajo, después, después de todo eso, llego a mi silenciosa casa, recojo la ropa tendida, y una vez más, me siento, con cero ganas, a buscar ofertas de empleo, aplico a un par de ellas... y la verdad es que apenas las he leido.

Entonces es cuando mi visión se separa de mi cuerpo y se va hacia arriba, y me veo desde arriba con un estado meláncolico mientras el jodido orden aleatorio de itunes escoge la canción que más me puede recordar a mi ex. Justo esa canción que me teletransporta a una casa soleada y fresca de Málaga, dónde por la ventana entraba el olor del salitre del mar, dónde la casa en sí estaba perfectamente amueblada, decorada y ordenada. Dónde siempre había una botella de vino descorchada en la cocina y algo para picar.

Y ahora, ahora es cuando me veo, más viejo, más sabio, más cauto, más tolerante... hasta más risueño, pero más pobre. Es cierto eso de que de todo se aprende. Yo doy fé, sabiendo que cuando se acabe esta estapa tendré en mí, todo lo necesario para ser mucho más sabio, mucho más cauto, mucho más tolerante... y mucho más feliz si cabe; porque la edad viene y pasa sola.