miércoles, 2 de septiembre de 2009

Recurdos de La Cochinchina



Llevo 15 días desconectado (exceptuando minutos ocasionales). Es porque no he estado en mi casa, ni en el trabajo, ni en mi ciudad... por no estar no he estado ni en mi continente. Me fui de viaje a La Cochinchina (Vietnam) y he una de las conclusiones que he sacado es que creo que con la compañía adecuada podría vivir haciendo turismo de hotel en hotel, sin una residencia fija (aunque lo que uno necesite sea un rincón propio y fijo).
He visto muchas cosas que jamás imaginé como un hombre que sobrevive gracias a un puesto improvisado en la acera a base de un taburete de juguete y un bombín para inflar las ruedas de bicicletas y motos, todo lo que no tenía (como zapatos) le sobraba en años.
He visto la réplica de un momunento histórico de más de 1000 años. No pude ver la original porque fue derribado como castigo por unos europeos colonialistas al ser expulsados del país despues de 93 años en el país. Indigna.
He conocido tribus de lo más profundo del Vietnam. He hablado con ellos, me han enseñado sus casas, sus formas de vida y su entorno NATURAL a bases de rutas; todo solo por aceptar comprarle material manufacturado por ellos mismos.
He podido apreciar como a su gente, lo único que le molesta de los turistas es que no sonrían por la calle.
Me he sentido seguro a las 2 de la madrugada andando solo por la calle en un país donde apenas tienen para comer. Con la calderilla de mi bolsillo, viviría holgadamente una familia durante una semana. Te sonríen.
Arqueólogos vietnamitas me han invitado a pasar a las excavaciones al apreciar mi interés. No hubo palabras, solo gestos y sonrisas.
He visto la MAYOR maravilla del mundo: La Bahía de Ha Long. Un entorno natural compuesto por más de 2000 islotes que se pierden en el horizonte por los cuatro puntos cardinales, formadas por taludes de roca de hasta 70 metros y una exuberante vegetación en la zona alta.

Me encantaría sentarme con infinitas personas para contarle todo lo que sentido. Aunque aquello es para vivirlo.

P.D.: La foto está hecha por mi querida Bea.

1 comentario:

A. dijo...

¿Y nadie ha escrito sobre esto? (Yo me estoy poniendo al día, por lo que se ve...)

Me encanta viajar. Y he descubierto que no me importa dónde mientras haya algo nuevo, algo distinto. Creo que podría hacer un viaje tras otro, pero no en un hotel, como apuntas al principio.

No debería extrañarnos que nos sonrían y sean agradecidos. Pero sí que debería extrañanarnos que nosotros no sonriamos ni seamos agradecidos por la suerte que hemos tenido de nacer en este mundo. Eso sí que es increíble: la preocupación por cada artefacto que no funcione o por perder el autobús.

Un saludo.