viernes, 2 de octubre de 2009

¿Y no te dieron ganas de pegarte?


- ¿Tú crees que la gente nunca está agusto con lo que tiene?.
- Lo creo fervientemente... seguro vamos.
Así comenzó una charla más reparadora que otra cosa.
Una charla que si se organiza previamente, no sale mejor. El entorno fue exquisito, sentados en el suelo de la plaza de San Ildefonso en Malasaña (Madrid), con un par de latas de cervezas que te iban renovando los chinos que pululaban entre la gente sentada. La verdad es que se estaba agusto, pero el entorno era solo una pequeña parte, el resto lo hizo los temas de conversación, los puntos de vista, las risas que sonaban al unísono tras recordar viejas experiencias, como veía el uno al otro...
La conversación se empezo a poner seriamente interesante cuando pregunté sobre la felicidad y todo lo que conlleva. Confesé que muchas veces no sabía valorar lo que tenía, que no me paraba a pensar en la calidad de vida que tengo, y que no es cuestión de querer mejorar, eso es normal y bueno incluso, sino de no saber disfrutar de lo que YO tengo y soy. Frases reparadoras enderezaron un poco el rumbo de mi punto de vista de las cosas.
Para que la cosa no fuera monotona, o simplemente no nos aburriésemos, los temas fueron fluyendo saltando de uno a otro, como un niño a través de las barcas en un mercado flotante.
Fue justo ahí, en el preciso instante en que me vi con un hermano sentados en el suelo y con una cerveza en la mano, cuando tenía todo lo que quería.
Hay momentos en la vida, que te quedas estancado, como si estuvieras embobado mirando al infinito, y necesitas que alguien venga y te despierte.
Horas después, ya en Málaga, le comenté a Bea todo esto; le dije que en un momento determinado de la conversación, Víctor empezó a enumerarme todas las cosas que tenía, y que eran de envidiar por mucha gente. Le comenté que fue ahí cuando empecé a APRECIARLO todo, como cuando se enfoca el objetivo, y pasa todo de estar difuminado a nítido. Ella con una sonrisa espléndida, y a punto de empezar a beber un vaso de mosto, me dijo: ¿Y no te dieron ganas de pegarte?

2 comentarios:

pequeña extraterrestre dijo...

Hola Javier!

Cuanto tiempo sin comentarte, mea culpa, aunque te sigo leyendo siempre que puedo.

Me encantan tus posts, porque siempre veo a una persona tan positiva... que me das una envidia terrible!!! Tengo tanto que aprender de ti!!! Y del libro que recomiendas.

Supongo que lo más importante es empezar a apreciar las cosas pequeñas que nos hacen ser felices. A veces, no nos damos cuenta que están ahí, y pensamos que somos bastante desgraciados.

Un beso!

Javier dijo...

Encantado de leerte en mi blog pequeña extraterrestre!! Yo también te sigo tus posts, y es verdad que tienen un caliz de negatividad. Yo personalmente no me considero una persona positiva, pienso que no aún no se valorar lo que tengo, y esa es la base fundamental para ver el vaso medio lleno.
Toda la razón en lo de las cosas pequeñas, creo que esos momentos son las celulas de la vida.

Lee el breve post de nuestra amiga Kariz: Ambiciones Finitas.

Un beso!!!