viernes, 24 de diciembre de 2010

Comptine D´un Autre Été


Eran las 3:52pm de hoy, 24 de diembre, cuando me encontraba estudiando leyes urbanísticas (nada divertido). Quise hacerlo algo más llevadero, me levanté y me fui a la cocina para servirme un vaso de leche fría acompañada de un par de polvorores.
Me senté, y bueno, sí era algo más llevadero pero nada exagerado. Las leyes son leyes, y donde "no hay mata, no hay patata", es decir, no puedo empezar a divertirme con algo que no lo es. Estuve tentado de ponerme algo de música pero mi sentido de la responsabilidad me dijo que no. No porque me iba a distraer, ya soy demasiado disperso para ponerme música. Eso es un problema que siempre me ha acompañado, dejo volar mi mente a la mínima, no necesito mucha mecha para hacer "explotar" mi imaginación.

Todo iba según lo previsto, estudiaba y me cundía, y de vez en cuando un bocado a un polvorón me hacía el rato más agradable.

De repente, un piano suena de fondo, y la verdad es que no era tan de fondo. Rápidamente me di cuenta de que el sonido de esas teclas provenía del piso de arriba. "Ya está el pesado de arriba" me dije a mí mismo, quejándome de que por una vez que quería estudiar no me dejaban los "agentes externos", "seguro que ahora toca como siempre, la de Piratas del Caribe, qué pesadito, ¡a ver si cambia el repertorio!". Y vaya si lo cambió.

Toco apenas 3 segundos de una de las canciones más emotivas para mí. Tras esos escasos segundos para de tocar, supongo que para revisar las partituras. El silencio ahora es infinito, y tengo que reconocer que supliqué para mis adentros que la tocase, ¡no me podía dejar así! con medio cuerpo con los pelos de punta. Y tocó. Las notas fluían por el edificio, atravesando tabiques y forjados. Llegaba a mis oídos con un volumen perfecto, se hacía hasta romántico escuchar la dulce melodía desde otro piso.

Ya no tenía excusa, o sí (como se quiera ver) para soltar el bolígrafo, cerrar los ojos, sentir todo el vello de punta, y abrir la compuerta para que una cascada de sentimientos fluya por mi cuerpo: tristeza, añoranza, sueños por cumplir, sensaciones angustiantes, relajantes, excitantes, motivadoras, dramáticas,... A todas las dejé fluir yo también por todo el edificio atravesando techos y paredes, para que de alguna manera, agradecerle el favor a ese incógnito vecino.

4 comentarios:

pequeña extraterrestre dijo...

Uffff... me parece que tod@as llevamos una pequeña historia de muchos sentimientos unidos a esta melodía celestial... La escuchas y parece que te van a saltar unas lágrimas mientras sonríes (como yo ahora).

FELIZ NAVIDAD!!! Un beso!

Anna dijo...

La música envolvente de Yann Tiersen... toda una delicia, me llega al alma, me hace levitar.

A. dijo...

Yann y Amelie, Amelie y Yann. Genial pareja y mejor filme. Es una pelo que me encanta y, si os gusta Yann, tenéis que disfrutar también de Goobye Lenin: Www.cineconbuenamusica.blogspot.com/2009/06/good-bye-lenin.html permitidme que me publicite :)

Saludos

shirley dijo...

Hoy me has echo llorar en dos ocaciones,no se q me pasa q estoy tan sensible,una cuando nos pusimos a intercambiar nombres de grandes artistas de la musica y ahora leyendo tu historia suena un instrumental de violines en la 1,eh roto a llorar,despues de tener un lindo e intenso dia,pero los recuerdo cuando salen es dificil detenerlos... gracias por dejarme entrar en tu en tu vida,si.. este blog es tu vida,gracias