jueves, 14 de mayo de 2009

Las Ciudades


Me gustan las ciudades, sobre todo las grandes. Están formadas por una mezcolanza que te invande los sentidos. Olores, sabores y colores que tan sólo pueden tener las grandes ciudades. Recuerdo de Londres el olor a "fish and chips" que inunda las calles; de Roma me impactó lo bien vestida que iba a la gente, ya sea de paseo o al trabajo, eso sí, fashions donde más he visto. Te vas a Nueva York y puedes comer cualquier comida del mundo en apenas2 ó 3 km a la redonda.
Andas por la calle, y dices quiero leer, pues te paras en una libreria compras un libro y en la primera terraza te pides una cervecita y te pones a leer tan agustamente.
¿Sabeis que Sevilla es la ciudad donde menos se duerme de Europa? Eso es porque la gente sale a las 6,7 u 8 de trabajar y no se va a la casa a cenar y acostarse, se va a estar con los amigos en una terraza tomando unas tapas, a una galería de arte...
Me transmiten una sensación especial, algo que me hace partícipe de la ciudad en la que me encuentre.
De las cosas que más me gusta de una ciudad grande es el metro. Observas a la gente y ves de todo, algunos van con prisas, cargados de maletas y pensando constantemente si llevan el billete encima con el mapita del metro en la mano; otros con sus auriculares miran al infinito, absortos de todo lo que ocurre a su alrededor; ancianos que se quedan dormidos en el vagón; una chica con gafas de pasta rojas y un moño hecho con un bolígrafo que se le pasa la parada por estar tan enfrascada en la lectura de un libro de autoayuda; un ejecutivo comiéndose una hamburguesa porque no tiene tiempo ni para comer... Eso para mí es parte de la magia de una ciudad. En definitiva esa gente es la que configura una ciudad. Por eso mismo no me extraña que un chico como yo, que es de lo más despistado, siempre con su mochila de tela casi deshecha, chanclas y una camiseta de su equipo favorito que juega en la segunda división B, se considere parte de la ciudad en la que se encuentre, porque seguro que hay otra persona que le está examinando como él mismo hace.

6 comentarios:

aroma dijo...

Es cierto lo que escribes,a mi me pasa idem muchas veces cuando visito algun lugar que me gusta pienso que ojala hubiesen botellitas magicas donde guardar los aromas de ese sitio o ciudad.. aunque en mi imaginación siempre lo recuerde....Un saludo :)

pequeña extraterrestre dijo...

"Lo importante de las ciudades no son sus edificios, ni el espacio que entre ellos dejan; son las personas que en ellas habitan"

Esto me lo escribieron (o ya estaba escrito...) en un libro increíble que deberías leer: Las ciudades invisibles de Italo Calvino.

Te comprendo con los olores, entiendo esa "necesidad" de perderse entre el gentío, observar, ser observado,...

Por cierto, ¿cómo huele tu ciudad?

Javier dijo...

No tardaré en hacerme con un ejemplar de "Las Ciudades Invisibles". Mi ciudad al estar metida totalmente en el mar, pues huele a eso, a MAR [supongo que por eso me relaja tanto]. También huele a viento. Depende del barrio en el que estés hay también otros olores. Mi abuela vivía en un barrio "poco pudiente", y recuerdo que cuando era chico me encantaba como olían las potajes y pucheros.
¿y la tuya?

pequeña extraterrestre dijo...

Bueno, yo crecí en un pueblo muy pequeño, con muxos olores... Y, luego, descubrí los olores de la ciudad. Aunque nunca serán tan intensos como los que percibía en mi infancia, el cambio de estaciones es palpable aunque cierres los ojos, sólo con los aromas entremezclados en las calles.

Mi olor favorito en mi pueblo siempre será el de sierra tras la lluvia, cuando de repente, infinidad de olores te invaden.
El de mi ciudad, por supuesto, el azahar en primavera.

Feliz Viernes!!!

Javier dijo...

...ciudad desfrizada

Charo MI dijo...

Mi ciudad, huele a marisma, a mar, a tierra mojada... y al leer esta entrada, he recordado los paseos por la ria y ese olor tan peculiar a salitre mientras contemplaba el atardecer en el puerto de Huelva...